Ni contraseñas, ni huellas dactilares, ni lector de tarjetas, ni pines… nada es tan personal como el sonido de los huesos de tu cráneo. Y es que un grupo de  investigadores de la Universidad de Stuttgart y el Instituto Informático Max Planck de Alemania han encontrado esta curiosa forma de proteger la privacidad de nuestros ordenadores o cualquier dispositivo compatible.

El descubrimiento se basa en la creación de una nueva tecnología, SkullConduct, que mide las vibraciones que se producen en los huesos del cráneo al recibir una señal ultrasónica. Los ultrasonidos los puede producir hasta el más simple de los smartphone por lo que en este aspecto no hay complicaciones.

Las huellas dactilares y el iris de los ojos ya sabemos que son únicas pero hay métodos para copiarlas y suplantarlas. En este caso, las vibraciones que se producen en cada cráneo son diferentes al resto por lo que necesitaríamos siempre tener la cabeza en su sitio para poder entrar.