Este término hace referencia a la conexión digital de los objetos de nuestra vida cotidiana con Internet.

Por ejemplo, si los libros, frigoríficos, botiquines, piezas mecánicas, entre otros estuvieran conectados a internet y equipados con identificadores, no existirían artículos fuera de stock o medicinas caducadas.

El internet de las cosas debería codificar en torno a 100 mil millones de objetos y seguir su movimiento. Hecho que será posible con el protocolo IPv6, este sistema sería capaz de identificar cualquier objeto por medio de un código.

A diferencia de otras tecnologías el Internet de las Cosas no ha encontrado un foco de explosión en el mercado. Sin embargo el sector privado apuesta cada vez más por esta tecnología ya sean en industrias, clínicas privadas, control ambiental, control de infraestructuras urbanas entre otros sectores.